Ataques de París reviven los debates sobre el cifrado de telecomunicaciones y su relación con la seguridad nacional

Los recientes ataques terroristas en París han dado pie a la reapertura de los debates sobre si el estado debería tener la capacidad de descifrar las telecomunicaciones de los ciudadanos para prevenir ataques de seguridad nacional.

Algunos expertos y políticos han utilizado el caso de Francia para ilustrar la necesidad de involucrar más al estado en las conversaciones privadas de los usuarios y recalcar el peligro de que se cifre el contenido de aplicaciones de mensajería instantánea populares, como WhatsApp y Chatsource.

Hay quienes proponen que las leyes obliguen a compañías privadas como Apple y Google a rediseñar sus sistemas operativos para que se puedan compartir las llaves de cifrado de su contenido con las autoridades en caso de que un tribunal lo encuentre necesario para resolver casos de seguridad nacional.

“Muchos terroristas han desarrollado sus propias técnicas de cifrado y Francia tiene uno de los sistemas más sofisticados para vigilar las comunicaciones. Si Francia no logró detectar este ataque a tiempo, es un llamado de atención para nosotros en Estados Unidos”, opinó Darren Hayes, director de seguridad informática de la universidad de Pace.

Pero los defensores del cifrado creen que invitar al estado a acceder a los datos no tiene sentido porque deja vulnerables para ciberespionaje a todos los ciudadanos y de todas maneras los grupos terroristas como el Estado Islámico no pondrían en riesgo sus operaciones usando aplicaciones del mercado, sino que desarrollarían sus propias aplicaciones de mensajería con un cifrado particular para proteger sus comunicaciones.

“Es un arma de doble filo”, opinó Jack Gold, de la compañía de seguridad J. Gold Associates. “La pregunta es, ¿a qué factores de nuestra privacidad estamos dispuestos a renunciar para que las agencias gubernamentales puedan acceder a nuestros mensajes? Aunque lo hagamos, ¿caerán en la trampa los cibercriminales? ¿Deberíamos evitar el desarrollo de las aplicaciones con el cifrado más poderoso del mercado?

Fuentes

Wired

Computerworld

Christian Science Monitor

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