El triunfo de Trump podría reavivar las luchas en torno a la privacidad, el cifrado y el espionaje gubernamental

La victoria de Donald Trump en las urnas ha despertado el asombro del mundo entero y una incertidumbre respecto al futuro que se expande al ámbito virtual. El triunfo presidencial de Trump también implica una mayoría republicana en el congreso y en el senado de Estados Unidos lo que, en cuanto a políticas informáticas respecta, podría significar un fuerte golpe a las políticas de privacidad, espionaje gubernamental y respeto al cifrado de las telecomunicaciones por las que la industria ha estado luchando estos últimos años.

Aunque todavía es muy pronto para que el nuevo gobierno estadounidense confirme su postura sobre este asunto de forma directa y específica, los defensores de la privacidad recalcaron que Trump es un defensor abierto de las luchas severas contra enemigos del estado y en el pasado ha dado claros indicios de su postura ante esta problemática.

Durante su campaña, Trump propuso censurar el acceso a partes de Internet para que los ciudadanos no puedan tener contacto con propaganda terrorista y llamó a boicotear a Apple cuando se negó a desbloquear el teléfono de un terrorista ante la presión del FBI.

La victoria del partido republicano podría significar la reelección del senador Richard Burr como Jefe del Comité de Inteligencia del Senado, que el año pasado se pronunció a favor de aprobar una ley que exija a las compañías que incluyan puertas traseras (backdoors) en sus productos para que los agentes del gobierno puedan tener acceso a la información protegida y cifrada de los ciudadanos.

También es importante destacar que muchas de las herramientas de cifrado más populares e importantes de la actualidad han recibido un importante financiamiento del gobierno de Estados Unidos. Esto implica decenas de millones de dólares destinados a la investigación y desarrollo de herramientas como Signal, Tor, Tails, The Guardian Project, etc., programas que han sido adoptados por servicios de gran popularidad como Whatsapp, Google y Facebook. Cualquier recorte a este financiamiento tendría un gran impacto en el desarrollo de tecnologías de cifrado.

El debate sobre cuáles deberían ser los límites de la privacidad de los ciudadanos, resguardada en gran parte por el cifrado de sus comunicaciones, ante las necesidades del gobierno de proteger la seguridad nacional se ha despertado con las filtraciones de Snowden, que develaron operaciones de espionaje gubernamental, y reavivado este año con el caso particular de Apple.

“Uno debe preguntarse: ¿puedo confiar en este gobierno o en el que le siga?”, opinó Elizabeth Goitein, defensora de la privacidad y co-directora del Programa de Libertad y Seguridad Nacional del Centro Brennan por la Justicia. “¿Estamos cómodos con un presidente Trump que tiene el poder de vigilar a los estadounidenses que no han hecho nada malo?”

Fuentes

Cyber Scoop

Reuters

Fortune

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