Neurocientíficos alertan sobre los peligros de los dispositivos que utilizan ondas cerebrales para “leer la mente”

Los científicos e investigadores han comenzado a plantearse los alcances de la seguridad -y riesgos de inseguridad- de los implantes cerebrales, poniendo en evidencia la necesidad de guías y estándares que regulen el desarrollo de estas nuevas tecnologías y establezcan sus responsabilidades éticas.

La revista Science ha publicado el informe de las investigaciones de un equipo de científicos, titulado “Ayuda, esperanza y peligro: las dimensiones éticas de las neuroprótesis”. En él, los investigadores abordan el tema de las interfaces cerebro-computadora (BMI), tecnologías que se están desarrollando para clasificar los pensamientos, emociones e intenciones de sus usuarios.

Las tecnologías están diseñadas para que prótesis en el cuerpo de los pacientes puedan comunicarse de forma directa con implantes cerebrales que les ayuden a “leer su mente” para darle las indicaciones debidas en base a la información que transmiten sus ondas cerebrales. Esto implica “decodificar la actividad del cerebro para determinar lo que una persona está pensando o planeando”, explicó Eberhard Fetz, especialista en neurociencia de la Universidad de Washington y uno de los colaboradores del artículo.

“Aunque todavía no comprendemos por competo el funcionamiento del cerebro, estamos cada vez más cerca de decodificar algunas señales cerebrales. No debemos menospreciar lo que esto implica para la sociedad. Debemos tener mucho cuidado cuando consideremos las consecuencias de vivir junto a máquinas semi-inteligentes controladas por el cerebro, y tenemos que estar listos con mecanismos para garantizar su uso seguro y ético”, dijo John Donoghue, otro de los co-autores del libro y director del Centro Wyss de Biología y neuroingeniería de Ginebra.

Un área gris en el desarrollo de estas tecnologías y una preocupación legal para los expertos es quién sería responsable de un accidente que involucre estos implantes cerebrales: ¿la culpa sería del fabricante?, ¿de la persona que usa el implante?, ¿del implante en sí?, ¿de nadie?

Una de las propuestas del equipo es que los sistemas incluyan algún método para abortar las operaciones del dispositivo en caso de emergencia. De este modo, si hubiese algún tipo de descontrol o urgencia, el usuario podría cancelar la actividad del implante de forma inmediata. Esto haría que se pueda establecer de forma más clara la responsabilidad en caso de un accidente. “Esta podría ser una herramienta útil al combinarla con algunas soluciones a vulnerabilidades en la interacción entre el cerebro y el dispositivo”, dice el informe publicado en Science.

“No queremos exagerar los riesgos ni tampoco dar falsas esperanzas a aquellos que pueden beneficiarse de la neurotecnología. Nuestra meta es que las leyes acompañen el ritmo de progreso de este campo”.

Fuentes

How Will We Stop Hackers From Invading Our Brains Once We’re Cyborgs? Gizmodo

Experts lay out their concerns about the ethics of brain implants and ‘brainjacking’ GeekWire

Who is responsible if a brain-controlled robot drops a baby? Medical Xpress

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